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La producción de poliéster virgen tiene un impacto ambiental significativo, ya que consume recursos naturales y libera CO2 debido a su origen en combustibles fósiles. El reciclaje de botellas de plástico para convertirlas en poliéster fue un primer paso. Ahora, vamos más allá con este producto, transformando los residuos de producción y los textiles al final de su vida útil en nuevas fibras.
Así es como funciona: los residuos textiles se clasifican primero por color y composición, luego se les quitan las partes no textiles y los accesorios. Se transforman en gránulos y, finalmente, se hilan para obtener hilo nuevo.
Este proceso utiliza menos recursos vírgenes, reduce las emisiones de CO2 en un 23 % en comparación con los hilos de poliéster virgen y ofrece la misma calidad.